culturaciudadana

Vamos a Hablar de lo Prohibido

culturaciudadanaVamos a Hablar de lo Prohibido

 

Existe una vieja costumbre social que fija como norma para una conversación amena y sin polémicas, el prohibirse hablar de religión y de política: grave decisión para quienes dan valor a la libertad. Para todo ser humano, el camino a la libertad siempre es un proceso de lucha por el conocimiento de la Verdad, en lo social (que se traduce en filosofía y política) y en lo espiritual (que se traduce en filosofía y religión). Por eso, quiero invitarte, ya que te estás tomando el tiempo de leer estas líneas, a unirte a mi lucha contra esa costumbre social que entroniza a la comodidad mental, que trata de ir por la vida sobreviviendo lo mejor posible, buscando el mayor grado de confort, pensando solo en la comodidad personal y evitando las molestas cuestiones trascendentes. Vamos a hablar de política!!, vamos a hablar de Religión!!, deberíamos colgar una pancarta que diga esto en todos los cafés de la ciudad.

 

Desde mi oficio de servidor público, he deducido algo que me ha hecho reflexionar mucho sobre nuestro rol como miembros de una sociedad y fieles de una religión, la política ejercida verdaderamente como una forma de hacer que la gente tenga una mejor calidad de vida y como un ejercicio intelectual en la búsqueda de un gobierno que permita conducir al colectivo a la felicidad, es sin duda una forma de apostolado, es un trabajo realmente arduo, constante, sin horario y sin pago proporcionado, que si se hace bien, se traduce realmente en una sociedad mejor; y precisamente este esfuerzo, sumándole el componente espiritual, es el que debe hacer todo buen cristiano. Cada día estoy más convencido que todos debemos esforzarnos en luchar por una sociedad mejor, donde tratemos de hacer que cada uno de nuestros vecinos pueda tener un mayor compromiso con la comunidad, que trate de mejorar la convivencia y la calidad de las relaciones con las personas que tiene más cerca; cada uno tiene la obligación de ver a su alrededor y luchar por una mejor comunidad; esa es la única forma de tener un mejor país, pero también, es la única forma de conseguir el camino hacia el entendimiento de la verdad y la libertad, porque este esfuerzo nos saca de la comodidad egoísta, nos hace reflexionar sobre los problemas de los demás y nos vacuna en gran medida de la comodidad intelectual.

 

Resuena en mi mente esa frase profunda de Santo Tomás de Aquino: “La raíz de la libertad se encuentra en la razón” (De veritate, 22,2). El esforzarse por entender los problemas que nos aquejan y tratar de buscar su raíz, comprometerse a resolverlos, es verdaderamente lo que nos hace libres. Por eso, creo que vivimos en un mundo donde hay mucha gente viviendo cómodamente, pero hay muy poca gente realmente libre y en consecuencia poca gente realmente feliz. Hay muchas fiestas tristes en las que no se puede hablar ni de religión, ni de política y puede que hayan bastantes ranchos llenos de libertad. Porque definitivamente entender la verdadera razón por la que existimos es lo que nos hace totalmente libres;  pero para entenderlo hay que buscarlo, hablarlo, “jurungarlo” para sacarle el brillo que le sale a las ideas buenas cuando le “echamos cabeza”; es muy importante que nos esforcemos todos en hablarle a nuestros vecinos del verdadero valor que tiene ser libres, invitarlos a que se atrevan a pensar mas allá, que se atrevan a cuestionarse los parámetros de comodidad en que viven y busquen la Verdad. Cuando haces esto, aunque no lo parezca estás haciendo política, estás cambiando poco a poco a tu comunidad, estás construyendo silenciosamente una civilización distinta. Por eso, de nuevo te digo, que debemos hablar de política y si tienes fe, habla de religión; pero nunca te resignes a no hablar de eso. Porque las malas sociedades, los malos países, los malos gobiernos están llenos de gente que no se atreve a hablar de religión y de política; estos países muchas veces son económicamente prósperos, pero son sociedades enfermas, llenas de tristeza y esclavas del consumismo. Prefieren vender su alma a la comodidad antes de tenerse que tomar la molestia de plantearse las preguntas trascendentes para el ser humano.

 

Al comprender lo que te acabo de escribir, mi labor como servidor público ha adquirido una dimensión apasionante, entiendo que al trabajar por la comunidad estoy realmente cambiando al mundo, comprendo que dejar satisfecho a un vecino, resolver un problema de convivencia, aprobar una ordenanza, que al mantener una calle sin huecos y una acera limpia estoy transformando el pedacito de sociedad en la que Dios me ha permito influir, hablándole a la gente de buena política,  de justicia social y de progreso popular, muchas veces me siento mas apóstol que político, haciendo política con verdadero contenido humano, le hablo a mis vecinos de cosas trascendentes que le permiten entender la Verdad y ver más claro el camino hacia la Libertad. Cada día me acuesto feliz, porque a pesar de todo, al hablar todo el día de lo que está prohibido en muchas reuniones sociales estoy sembrando libertad en mi comunidad y me pregunto con frecuencia, ¿como sería el mundo si la gente buena se tomara en serio la política? ¿Cómo sería el mundo si más gente se tomara en serio la religión? y tu… ¿prefieres no hablar de religión y de política?  Piénsalo…. “La raíz de la libertad se encuentra en la razón”.

 

Emilio Graterón C.

Concejal

Municipio Chacao