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La sociedad del bienestar

 

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La sociedad del bienestar

El mundo moderno vive actualmente una profunda crisis, en todos sus ámbitos se presenta un momento de quiebre que hace necesario proponer un nuevo destino, pero también un nuevo camino.

En el ámbito de las ideas, de la religión, de los valores sociales y de la economía vivimos una época de cambios, europa, los países jóvenes, la iglesia, la sociedad en general busca con afán nuevos referentes y liderazgos que le den visión, protección y orden a la realidad que vivimos.

Nuestro país no escapa a eso, después de una promesa de cambio y profundas transformaciones sociales, vemos como el camino trazado por los liderazgos que conducen a nuestra sociedad se encuentran enfrascados en una diatriba que busca atacar o defender un modelo que hace agua por todos lados, pero no tenemos una propuesta clara para definir un nuevo camino. Hoy venimos a proponer precisamente eso: para Venezuela y para el mundo una idea de la sociedad que podemos construir.

Las sociedades de prácticamente todo el mundo, decidieron plasmar el destino que buscan en sus respectivas constituciones, revisemos rápidamente la de Venezuela con intenciones interrogativas y contestémonos si ese ideal es una realialidad:

Artículo 2. Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

Artículo 3. El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución.

La respuesta común a lo plasmado en la constitución es que nuestra sociedad no se parece a la que en ella se ha soñado, (respetando a quienes piensan que aun parcialmente si) pensamos que peor aún, nuestra realidad nos dice que en las políticas públicas, la economía y los valores sociales vamos en una dirección distinta a lo plasmado en nuestra carta magna. Y eso no solo le está sucediendo a nuestro país, parece ser un mal común en el mundo.

Queremos proponer un debate en el que claramente definamos como vamos a llegar a nuestro destino plasmado en la constitución, hay serias constradicciones entre lo que estamos haciendo como políticos y como país frente a lo que nuestra constitución consagra. En conclusión: el destino esta claro en la constitución, lo que tenemos que definir es como llegamos a él y porque.

Planteamos tres rutas claras: la sociedad del bienestar, la economía del bien común y el gobierno que garantice todos los derechos para todas las personas. Los aportes de nuestra gestión en Chacao sobre la sociedad del bienestar, el invalorable contenido de la propuesta de Christian Felber en cuanto a la economía del bien común y las disertaciones moderadas por Leopoldo Lopez sobre el concepto de la igualdad ante la ley abren luces importantes sobres estos temas.

Mi experiencia como Alcalde me ha permitido ver claramente como puede ser un país fundamentado en que los gobiernos locales desarrollen decididamente políticas de bienestar y bien común.

Mas del 70% de la población del mundo viven en ciudades (según datos suministrados por UN) , en el caso de Venezuela; el 85% de nuestra población viven en municipios con características de zonas urbanas. Si trasnformamos a las ciudades, trasformamos al país y al mundo!. Por eso queremos proponer que nuestro modelo de desarrollo se base en el municipio como epicentro de la nueva realidad social y que comencemos a desarrollar municipios de bienestar y bien común.

La sociedad del bienestar se concreta mediantes la definición de unos objetivos muy claros. Para obtener el bienestar el ser humano debe estar satisfecho en su vida personal, familiar, social y económica. Los municipios tienen la capacidad de generar ese bienestar personal y familiar, y la economía del bien común logra el bienestar social y económico.

Muchas personas siguen viendo con escepticismo esta visión, pero con mi equipo hemos podido demostrar que la ciudad y el país no solo requiere que se le resuelvan los problemas, que con solo riqueza no se logra la felicidad colectiva, Venezuela necesita de una visión política y económica basada en el bienestar de los ciudadanos, de muchos gobiernos locales que asuman el reto de consolidar espacios urbanos para la convivencia, de darle un alma a ciudades que demandan intensamente sentirse vivas, de entender el progreso como la vivencia de un conjunto de valores colectivos, que el bien común debe prevalecer sobre los egoísmos y las fantasías megalómanas personalistas.

El deber nuestro como políticos es lograr trasformar a la sociedad en un equipo, donde el estado, la sociedad civil y los emprendedores tengan claramente definidos sus roles. El gobierno en este equipo debe ser un arbitro promotor, equilibrador y facilitador, la sociedad civil y los ciudadanos individuales deben entender que participando, siendo solidarios, entendiendo que todos debemos tener los mismos derechos, se hace la fuerza colectiva que mueve a todos los demás y los emprendedores entender que conseguir la rentabilidad de las actividades económicas implica el crecimiento de todos los que forman parte de la actividad productiva, respetando el entorno de tal forma que esa actividad lo mejora, siendo siempre la actividad económica un ejercicio intrínseco de solidaridad.

Por eso nuestra propuesta se enlaza con la idea de progreso contenida en la tesis de la economía del bien común  “En ninguna constitución de ningún país democrático se exige que el objetivo sea ganar dinero… el beneficio y el capital deben ser los medios de la actividad económica, no su fin. Proponemos medir el progreso en la medida en que se respetan los valores de solidaridad, justicia social, sostenibilidad ecológica, y transparencia y participación democrática”

Sobre esto Christian Felber dijo el mes pasado en España algo que compartimos plenamente, que vivimos y debemos vivir los que creemos en esto día a día: “el objetivo es organizar procesos democráticos de abajo hacia arriba para encontrar un modelo que satisfaga a todos. Ya hemos perdido la fe en (el)los gobiernos (…) y ahora queremos construir la fe en nosotros mismos… La Economía del Bien Común ya está brotando: la estrategia es crecer desde abajo hasta arriba”

En nuestra constitución está plasmado el objetivo, estas ideas que hoy esbozamos contienen una propuesta para lograrlo, solo se necesita la fuerza que da la fe en la idea y por eso planteamos el debate.

Queremos sumar a todos nuestros lideres a la lista de los que levantan la bandera del bien comun